Eclipse

La vida se torna caprichosa contigo
Me odias, me amas, me nadas y aquí estoy
En la eternidad de los recuerdos que vivimos
En la vida que no tuvimos pero quisimos

Tengo ganas de morderte el alma, y no soltarla
Que notes hasta donde puedo calarla
Que sepas el desgarro que has dejado
Donde antes no había más que soledad

Pero todo está lejos, inacabado, desgarrado
La herida no se cura con el llanto
Emerge con el recuerdo de tus labios

Mis miedos han matado tu cielo
Mi luna se escapó en dos noches de desvelos
La vida se torna inmensa, inacabable, pero sin ti

Soledad

Tengo el alma solitaria
Esperando al cuerpo que ama,
Sin desvelos de ausencia 
Sola, entre sus propias garras.

Tengo la vida desenamorada
De zorras sangrientas sin alma
Entre manos que revientan
Mi propia desesperanza.

El fin se desvela eterno
Sin más otra desgracia
Que no hallar los besos
De mi vida desgarrada.

No hay más desechos
Sólo queda el vacío
De mi propia ignorancia

Rabia

Veo tus labios entrecortados
de palabras obscenas
embebidos de misterios,
rasgados de anhelos.

Hubo un tiempo de amor,
de amenazas latientes
que dejaban varadas 
las heridas de tus besos.

¿Cuándo será el día
que entre tus dedos
halle el veneno
que cure mi miedo?

La espera es eterna
tus besos concretos.
La vida se desliza
por la ladera del deseo.

El tiempo consume mi aliento.
Mi vida consume tus besos.

Hay días tristes

Hay días tristes,
tostados de emociones opacas
que queman mi esperanza.

Desgraciado descenso
a las profundas fosas
donde ni mi alma se halla.

Hay días felices,
rasgados de amor violento
que arañan mi cielo.

Días que anochecen
sin ver el llanto
de mis dedos en tu piel.

Días que mis lágrimas
se despeñan por amor
a tu sonrisa disimulada

Hay días tristes.
Hay tristes noches.

Allí estaré


Echo de menos esos momentos
llenos de pasión melancólica
que nos hacían morir antes de vivir
sin ganas de amar las palabras
que de tus labios no salían
pero que tus lágrimas derramaban.

Son sólo dos palabras
pero expresan toda una vida.
Te quiero, te amo, te odio, te deseo.

Extraño tu noche al alba del día
que obscurece las penas
que esconden mis locuras.

Ayer moriré, sin duda alguna,
y mis labios sellarán los recuerdos
que no existieron en mí
pero que en ti vivieron.

Adiós perra vida,
todavía deseo amarte,
mas odiarte es lo que puedo.

Es París que agoniza

Es París que agoniza
entre jadeos de hojaldre,
sangre de vinos aniñados,
murmullo de amores pasados.

París de aguaceros,
llantos sordos desmedidos
entre luces del pasado
que vagan en sus regazos.

Es París que enamora
con besos malqueridos
desgraciados de un ayer
que se clavan en mi ser.

París de cuerpos amados,
lascivos pero hechizados
de amores que se buscan
sólo para ser mimados.

Son tus besos néctar
de mis curtidas mieles
que roban lo que no tengo
pues muerto lo has hallado.


Luz de mi sombra

Luz de mi sombra
espejo de mis deseos,
tus labios espero
no sólo en mis recuerdos.
Tu sonrisa ilumina
todos mis miedos,
no puedo morir
sin vivir tus anhelos,
tan sólo espero
que sea tu deseo.


(2007-8)